Manifiesto de la energía eólica mundial para la COP27

Faltan apenas unas semanas para que comience la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que este 2022 se llevará a cabo entre el 6 y el 18 de noviembre en Sharm El Sheikh, Egipto. De cara a la COP27, el Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC, por sus iniciales en inglés) ha preparado un contundente manifiesto donde exhorta a los gobiernos a tomar medidas contundentes frente al momento crítico que atraviesa el mundo, que hoy enfrenta “desafíos sin precedentes en materia de seguridad energética, aumento de la inflación y estrechamiento del margen de tiempo para limitar el peligroso calentamiento global”.


“Los mapas de ruta hacia emisiones netas cero y el consenso científico son muy claros: se necesita, de manera urgente, una rápida eliminación de los combustibles fósiles y un aumento de las energías renovables para lograr una drástica reducción de las emisiones en todos los sectores económicos y para mantener la trayectoria del 1.5 °C”, destaca el manifiesto, que asimismo advierte que, afortunadamente, “las herramientas, la tecnología y los conocimientos técnicos están de nuestro lado”.


Recuerda, de hecho, que la energía eólica es una de las tecnologías energéticas más competitivas, maduras y de rápida implementación que tenemos hoy en día, y desempeña un papel fundamental, ya que mantiene el suministro eléctrico, mejora la seguridad energética mundial, garantiza la independencia energética y cumple con los objetivos de reducción de emisiones.


“Pero para que la energía eólica prospere, necesita volúmenes grandes, constantes y visibles para su implementación, y una sólida cadena de suministro mundial”, aclara el informe preparado por GWEC, organismo que nuclea a empresas y organizaciones que representan más del 80 % de las instalaciones de energía eólica y las cadenas de suministro de todo el mundo. “Los mapas de ruta hacia las emisiones netas cero ya muestran que, para comenzar a trabajar en los objetivos del Acuerdo de París, las instalaciones eólicas anuales deben cuadruplicarse con respecto a los niveles actuales hasta 2030. En 2050, la energía eólica deberá generar más de un tercio de la electricidad mundial, superando el 6 % actual”, subraya.


A continuación, Noticias CEA comparte las 8 medidas que GWEC insta a los gobiernos a tomar cuanto antes para mitigar el cambio climático, fortalecer la seguridad energética y comprometerse de forma clara y práctica con un sistema energético limpio, seguro y asequible, desarrolladas en su necesario Manifiesto de la energía eólica mundial para la COP27.

1 - Aumentar la ambición y los volúmenes de energía eólica.

Esto debe reflejarse en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (Nationally Determined Contributions) actualizadas para finales de 2022, en las estrategias nacionales integrales sobre clima y emisiones netas cero, y en los planes energéticos a corto y largo plazo.


Si bien distintas regiones del mundo realizarán la transición a velocidades diferentes, los objetivos concretos de instalación o generación de energías renovables deben tener un horizonte claro hacia 2030, 2040 y más allá. Por lo tanto, se requieren acciones claras a corto plazo para los próximos años con el fin de convertir estas ambiciones en una estructura lista en el mercado y en señales eficaces de inversión.

2 - Optimizar, de manera urgente, los esquemas de obtención de permisos.

Para dinamizar los esquemas, GWEC sugiere distintas medidas a implementar. Habla, por ejemplo, de estipular plazos de entrega máximos exigidos para permitir plantas de energías renovables. Dice además que sería bueno que existan autoridades centralizadas y puntos focales únicos para la optimización de la ubicación y la obtención de permisos, como un proceso de “comercio único”.


También propone la creación de bases de datos digitalizadas, consultables y actualizadas para el registro de tierras, ordenanzas locales y registros de la oposición local a los proyectos, que pueden acelerar la zonificación. Y la orientación alineada sobre el uso de tierras y océanos a nivel nacional y subnacional, lo que prioriza los proyectos que respaldan la seguridad energética.

Se menciona la generación de mecanismos de compensación de emergencia para disputas legales a fin de evitar demoras prolongadas en proyectos de infraestructura crítica, entre otras cuestiones.

3 - Comprometerse con planes de acción para construir rápidamente redes eléctricas para la integración de energías limpias y la descarbonización intersectorial.

Actualmente, menos de un tercio de la inversión pública y privada en energía se destina a soluciones de red eléctrica y almacenamiento. Los recursos asignados a la planificación, construcción y modernización de las redes eléctricas para el futuro sistema energético deben aumentar fuertemente en esta década.

4 - Desarrollar los mercados energéticos para el futuro

Si queremos pasar a un sistema energético futuro que sea flexible, responda a la demanda, sea fiable y dependa de una participación mayoritaria de energías renovables, los mercados energéticos deben evolucionar para incentivar la inversión en la generación de energías renovables y en la infraestructura energética. La contratación debe estar respaldada por un mecanismo de precios sencillo y transparente que estabilice los ingresos y comparta el riesgo entre los compradores y los generadores.


En algunos países, esto requiere revisar los esquemas de subasta para garantizar plazos estables, continuos y planificados con grandes volúmenes de contratos que puedan estimular un argumento comercial para la inversión en la cadena de suministro, y cambiar la contratación de una base de “costo más bajo” a un enfoque de “mayor relación calidad-precio”.

5 - Evitar el bloqueo a largo plazo de la generación basada en combustibles fósiles en la crisis de seguridad energética actual.

La velocidad de construcción de nuevos proyectos de energías renovables a escala de red debe reconocerse y priorizarse sobre la inversión en nuevas infraestructuras de combustibles fósiles siempre que sea posible.


La energía eólica ya está lista para desplazar a la generación de combustibles fósiles en países de todo el mundo, ofreciendo energía asequible, escalable y sin emisiones de carbono con enormes factores de capacidad.

6 - Desarrollar políticas cohesivas e inclusivas para promulgar una transición energética justa y equitativa.

Un mayor alineamiento de las políticas nacionales de energía, clima, comercio y desarrollo industrial puede respaldar la creación de valor justo, sostenible y local a medida que avanza la transición.


La energía eólica ya promueve el desarrollo sostenible en comunidades de todo el mundo y puede desempeñar un papel clave en la creación de trabajos decentes y empleos de calidad, al tiempo que mejora los flujos financieros hacia un crecimiento adaptable a los cambios climáticos en las economías en desarrollo.


7 - Garantizar que las finanzas nacionales y regionales se adhieran a puntos de referencia sólidos y a los límites de seguridad para un camino hacia la emisión neta cero que cumpla con el 1.5 °C.

No hay falta de capital para la energía eólica donde existe un entorno que facilite la inversión. Pero para acelerar colectivamente las energías renovables hacia nuevas metas, se debe implementar la financiación en el sector energético -ya sea la financiación de las exportaciones, los flujos de tesoros del estado o capital privado- en función de los principios de “Sin daños significativos” que abordan los impactos sociales y medioambientales, y evitan el riesgo de activos de combustibles fósiles abandonados.


Los objetivos climáticos deben incorporarse en los ministerios financieros, los bancos de desarrollo y las agencias de crédito de exportación para alinear el gasto público con las energías renovables y los objetivos de desarrollo.


Un mayor número de organizaciones debe adherirse al compromiso adoptado por 39 entidades en la COP26 para orientar el apoyo público internacional hacia la transición energética limpia y la eliminación de los combustibles fósiles.

8 - Progresar en la aplicación de la normativa mundial sobre la fijación de precios del carbono, en particular los artículos 6.2 y 6.4 del Acuerdo de París.

Los enfoques de mercado eficaces y creíbles para la fijación de precios del carbono pueden enviar fuertes señales de mercado para impulsar la inversión en tecnologías bajas en carbono.


En la COP26 y en la conferencia de Bonn de 2022, se avanzó en las normas de transferencia internacional de créditos de carbono y en el mecanismo de desarrollo sostenible para el comercio, pero es necesario seguir trabajando para ponerlos en funcionamiento y reconocer, efectivamente, los costos económicos y sociales de las emisiones.


Las buenas prácticas para estos mecanismos incluyen la determinación de las emisiones en su origen y normas claras de medición y verificación para el mercado mundial del carbono.


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